Una historia
en cuatro capítulos
Lo que comenzó en una librería de viejo en la calle Donceles, terminó en una hacienda colonial. Aquí, los momentos esenciales.
El primer
encuentro
Renata buscaba una primera edición de Rayuela. Cristóbal era el dueño de la librería y le sirvió un café mientras revisaba el ejemplar. Hablaron hasta que la librería cerró. Caminaron por el Centro hasta el amanecer.
Una noche
en La Habana
Era el segundo aniversario. Bailaron sin saber bailar. La cantante les dedicó una canción. Esa noche, en la terraza del hotel mirando el malecón, hablaron por primera vez de futuro.
La casa
de Chiapas
Compraron la casa en remate, sin pensarlo demasiado. La restauraron poco a poco, fin de semana tras fin de semana. Allí descubrieron que también podían estar callados juntos. Allí supieron que ya eran familia.
La pregunta
en Cuernavaca
Cristóbal preparó todo durante meses sin que ella lo notara. Cenaron en los jardines de la hacienda, solos. Después del postre, sacó la caja. Renata reconoció el anillo antes de que él dijera nada. Lloró antes de decir sí.